Los Antiguos, un tesoro de paisajes y resiliencia en el noroeste de Santa Cruz

Un oasis con paisaje cordillerano, chacras rodeadas por álamos, la calidez de sus habitantes, variada oferta turística y su producto estrella, la cereza, que se exporta a diferentes partes del mundo.

La localidad de Los Antiguos, al noroeste de la provincia de Santa Cruz y a orillas del lago Buenos Aires -el segundo más grande de Sudamérica-, deslumbra al visitante por el imponente paisaje cordillerano que se recorta en el horizonte.

Las diferentes tonalidades de azules del magnífico lago, con una superficie de 2.240 kilómetros, son un oasis para la mirada del viajero que puede imaginar el derrotero de esa inmensa masa de agua glaciar que sigue más allá del país y se comparte con Chile, y que muestra sus dos caras: la de aguas calmas y sedantes, y la de oleaje comparable al mar.

«Los Antiguos nace desde lo identitario, de los pueblos originarios, de lo productivo, de la cereza. Es un lugar con mucha resiliencia, afectado por un volcán (la erupción del Hudson en 1991), que se recuperó, que tuvo un cambio en su matriz productiva en torno a lo que le propuso la naturaleza, y que hoy el turismo es una propuesta que genera oportunidades para los que eligieron la localidad para vivir y para emprender», señaló el secretario de Estado de Turismo de Santa Cruz, Pablo Godoy.

«Entonces hoy, con este renacimiento que tuvo la capacidad receptiva de Los Antiguos en torno a la oferta hotelera, a la gastronomía, estamos en condiciones a ir por más y decidir trabajar con el colectivo LGBTIQ+, algo que venimos haciendo desde hace muchos años en la provincia, para tener una mirada de inclusión en torno a los servicios turísticos que se consolide mostrando qué es lo que tenemos para ofrecer en esta parte de nuestro territorio», agregó.

Con ese objetivo, el Gobierno provincial organizó el primer fam tour LGBTIQ+ en esa zona de Santa Cruz, oportunidad en que operadores y prestadores turísticos, además de funcionarios locales, se pusieran en contacto y conocieran de primera mano cuáles son las propuestas para atraer a ese importante segmento turístico nacional e internacional.

«Conocer Los Antiguos, su lago Buenos Aires, uno de los mas grandes de Sudamérica y la riqueza en paisajes y cultura, fue sumar nuevas experiencias para viajeras y viajeros de nuestro colectivo, argentinos y extranjeros que nos visitan. Es la puerta de entrada a recorridos que son uno de los secretos mejor guardados de la Patagonia Argentina», dijo por su parte el presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Turismo LGBTIQ+, Pablo De Luca.

Con un paisaje tallado por los gigantes glaciares desde hace millones de años y envuelto por añosas alamedas de álamo que caracterizan a las chacras de esta localidad, conocer Los Antiguos es un recorrido que atrapa los sentidos con sabores, aromas y sensaciones.

Andrea Navedo, secretaria de Desarrollo Productivo y que tiene también a su cargo el área de Turismo, explicó a Télam que «el valle de Los Antiguos, por su microclima, es mucho más agradable que cualquier otro departamento de los alrededores».

«Es por ello -continuó- que los antiguos tehuelches venían a este lugar para pasar sus últimos días, y es así que se han encontrado muchos chenques, que son ajuares funerarios de los tehuelches».

Los chenques corresponden a una forma de enterratorio humano característica en la Patagonia durante el Holoceno tardío final, que se caracterizan por hallarse demarcados superficialmente por una cobertura de rocas y estar ubicados, en general, sobre elevaciones del terreno.

Además de estas características histórico culturales que hacen que Los Antiguos, con sus más de 100 años de vida, nazca desde lo identitario, como definió Godoy, es indudable que el gran atractivo turístico es el inmenso lago Buenos Aires, que puede contemplarse desde diferentes miradores.

Entre ellos, el Mirador del Valle es el punto panorámico más alto de la localidad, desde donde se observan las chacras rodeadas de álamos «para moderar la brisa que nos acompaña y que protege a los frutales de la fruta fina, y además de ver el cordón montañoso y nuestro gran lago», explicó la guía de turismo local, Karen Soto.

La guía detalló que «el lago acá es más ancho y en la parte de Chile se va angostando y alargando, que es lo que hace que por ahí Chile tenga más kilometraje que Argentina. El lago da toda la vuelta y el límite natural con Chile es el río Jeinimeni».

«Ustedes van a hacer Ruta 41 -dijo a los integrantes del fam tour- y cuando la empiecen, el kilómetro cero es el Mirador Río Jenimeni, desde donde se ve más de cerca todo el cordón montañoso y ahí empieza la ruta escénica. En septiembre es mágico, porque además de la fruta fina -frutilla, frambuesa, grosella- está la floración de los cerezos. Lo autóctono son el duraznillo, el coirón y después todo es plantado: álamo, sauce, pinos, a través del Consejo Agrario».

La comitiva luego se desplazó hacia el Mirador del Lago Buenos Aires, para lo cual hubo que atravesar toda la costanera, un lugar muy apreciado por lugareños y turistas por su excelente planificación, con bancos que miran hacia el lago.

Soto explicó que antiguamente «no era el Mirador del Lago Buenos Aires, sino que era el muelle viejo desde donde se transportaba el carbón y la leña que venía de Chile».

Es en ese momento que el recuerdo de la erupción del volcán Hudson, se cuela en las historias del lugar y gana significado por la resiliencia demostrada por los habitantes de Los Antiguos ante la catástrofe natural.

«Explota el volcán, que viene directo de Chile. Acá estamos a 100 kilómetros en línea recta del Mirador Jenimeni y cae toda la ceniza en el pueblo, y produce un quiebre en todo lo que es economía de ganadería ovina. Después de ese suceso, Los Antiguos resurge y las plantas -por las cenizas- crecen con mayor tamaño. Nosotros ahora tenemos la producción de mayor tamaño de cerezas, calibre 30», agregó.

El mirador, aparte de ser uno de los puntos panorámicos, tiene de un lado la zona para pesca y del otro la playa y la costanera, «pero es difícil probar meterse en las aguas del lago porque es súper helado, dado su origen glaciar y no tenemos guardavidas», explicó Soto.

La costanera, lugar de esparcimiento para turistas y locales, se empezó a construir en 2009 y hace que la localidad empiece a mirar hacia el lago, cuando antes lo hacía hacia el lado del valle.

«Está la costanera y se hizo la rotonda, que es un atractivo turístico además del lago -describió la guía turística-, y además tenemos el paseo, la parte del parque y el monumento al pescador».

Asimismo, el lago cuenta con una parte -la que tiene más olas- para hacer windsurf y hay alquiler de kayaks y de botes a pedal para la zona mas tranquila, además de bicicletas para pasear por la costanera y los caminos bordeados de álamos.

También es posible llegar y alquilar equipos de pesca, que se hace en dos modalidades: mosca y spinning (cucharita), ya que en el lago se pesca salmón, trucha arco iris y trucha marrón.

La galería del mirador está realizada en madera, como hay en varios lugares de la provincia de Santa Cruz, «y la gente acostumbra usarla como pasarela para casarse, además de los infaltables candados de los enamorados», contó Karen Soto.

Para quienes deseen conocer el producto estrella de la localidad, la cereza, hay chacras especializadas en visitas de turistas que pueden ver la plantación, se les enseña a sacar la fruta y degustación.

Otro mirador es el Uendeunk -que significa «espíritu bueno»- ubicado en pleno centro, sobre la avenida 11 de Julio. Una escalinata conduce a la cima, junto al Monumento al Tehuelche, desde donde se divisa el pueblo en su totalidad y el imponente lago Buenos Aires.

Adrián Gutiérrez, de la chacra El Mangrullo, explicó a Télam que «la cereza de Los Antiguos no madura por el calor, sino por las horas del día, por eso es la más austral del mundo, arrancando la cosecha el 23 o 24 de diciembre, de la variedad Bing, y después hay distintas variedades que van de mes a mes hasta fines de febrero».

La cereza de Los Antiguos se exporta a diferentes lugares del mundo: España, Inglaterra, China y hasta Dubai. «Hoy, desde Los Antiguos, se están exportando alrededor de 6 toneladas, depende de como venga el clima», precisó.

«Trabajamos con una empresa de frutos del valle de Trelew y, de esa manera, como productores perdemos identidad porque la fruta sale como de Trelew, por eso se está hablando para poner un sello en la caja que diga de dónde proviene, o sea que se exporta de Trelew pero la fruta viene de Los Antiguos», agregó (Fuente: Télam).

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